Durante los JJOO de 2008, una selección argentina plagada de futuras estrellas consiguió renovar el oro obtenido en Atenas cuatro años antes
El seleccionado sub-23 argentino aterrizó en Pekín con la ambición de renovar la medalla de oro obtenida por la selección de Marcelo Bielsa cuatro años antes en Atenas. Para ello, el nuevo seleccionador, Sergio Batista, campeón del mundo en 1986, apostó por un conjunto de jóvenes que aspiraría a todo en la próxima década, entre los que se encontraban unos jóvenes Lionel Messi, Éver Banega, Mascherano, Sergio Agüero o Ángel Di María, entre muchos otros. Además, contaban con Juan Román Riquelme como uno de los ocupantes de las tres plazas ilimitadas de edad. Eso sí, si querían revalidar el oro, deberían demostrar su factor de favoritismo ante las quince selecciones restantes.
Costa de Marfil, Australia y Serbia para empezar
Esa misión la empezarían por la fase de grupos, la cual el azar les emparejó en el grupo A con Costa de Marfil, Australia y Serbia. En el primer compromiso, con fecha de 7 de agosto en Shanghái, se enfrentarían a Costa de Marfil. El encuentro finalizó con un 1-2 favorable para la albiceleste, en el que Messi comenzó a dejar su huella, abriendo el marcador. Aunque los africanos fueron capaces de empatar por medio de Cissé, el gol del ex del Racing Lautaro Acosta a falta de ocho minutos para el final terminó dándoles los tres puntos a los latinoamericanos.
Tres días después, les esperaría Australia en ese mismo escenario. En esta ocasión, los de Batista tampoco dejaron escapar la victoria. Eso sí, la obtención de los tres puntos y, sobre todo el gol, se hizo más de rogar de la cuenta. No fue hasta el minuto 76 cuando Lavezzi pudo celebrar el 1-0 definitivo, y que metía automáticamente a su selección en cuartos de final.

A pesar de ello, con el objetivo de sobrepasar la primera fase con pleno de puntos, asegurándose además la primera plaza, tampoco especularon en la tercera jornada ante Serbia. Esta vez en Pekín, escenario principal de esta edición de los JJOO, los argentinos derrotaron por 2-0 a su rival, gracias a los goles de Lavezzi, de penalti, y el que fuera jugador del Málaga CF, Diego Buonanotte.
Países Bajos, tan combativo como siempre, en cuartos
Eso sí, el hecho de pisar cuartos de final tras dominar ferozmente su grupo no les dribló de un enfrentamiento sosegado. En la segunda ronda les esperaba Países Bajos, quien llegaba a territorios asiáticos bajo el manto de una generación también esperanzadora, por lo que se esperaba un duelo muy disputado. A los quince minutos, el 1-0 convertido por Messi hizo pensar que tal vez no lo sería. No obstante, el empate de Bakkal 22 minutos después confirmó lo que sería una batalla que se alargó hasta la prórroga. En el tiempo adicional, rozando el descanso del mismo, Ángel Di María apareció para hacer el segundo de la albiceleste, el cual acabó valiendo el pase a semifinales.
Goleada para el recuerdo ante la Brasil de Ronaldinho para asegurar medalla
Ya se podían hasta oler los metales, aunque uno de los cuatro que quedaban se quedaría con eso, el simple aroma, mientras los demás podrían incluso saber a qué sabían. Argentina quería saborearlo cuatro años después, y para ello debían superar a Brasil, su eterno rival. Posiblemente, la Canarinha era la favorita a suceder en el trono a la albiceleste, con un combinado plagado de estrellas emergentes. Entre ella, se encontraban Marcelo, Hernanes, Anderson, Diego Ribas o un Ronaldinho que, aunque venido a menos, continuaba siendo una de las caras más representativas del fútbol por aquel entonces. No obstante, la selección argentina sacó la casta y el coraje que históricamente les ha caracterizado para, gracias a tres goles en la segunda mitad por medio de Agüero por partida doble y Riquelme de penalti, golear a Brasil, llegar al a final y asegurarse medalla.

Di María y el anticipo del «Maracanazo» de 2021 que valió oro
La plata siempre es digna de orgullo en un evento de este calibre. No obstante, llegados a este punto, el oro ha de ser una obsesión, y lucharían por él fuera como fuera. En este caso, el rival fue Nigeria, protagonizando u nuevo partido de la infinidad de ocasiones en las que se han enfrentado, especialmente en la Copa del Mundo, y que mayoritariamente se ha saldado con victoria latinoamericana. En esta ocasión, tampoco iba a ser una excepción. Gracias a un gol de Di maría al borde de la hora de partido, Argentina consiguió derrotar al seleccionado africano y revalidar el oro obtenido en Atenas.
Una medalla que ilusionó especialmente en el país, ya que veían allí un gran vivero de futbolistas con los que soñar en grande durante los próximos años. Sin embargo, tras dos finales de Copa América y una de un Mundial perdidas, no ha sido hasta este año cuando al fin han podido levantar un nuevo título, en plena renovación de la selección, pero aún con un Lionel Messi como líder y capitán que, prometió darle alegrías a su país tras el oro olímpico, y al fin lo consiguió. En Maracaná, y ante Brasil. Paradojas de la vida.

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