El Real Madrid dijo adiós anoche a la Champions League esta temporada, cayendo en octavos ante un oportunista y superior Manchester City

No es un buen día para ser madridista. La montaña rusa del fútbol ha jugado su papel, y tal y como estaba arriba, el Real Madrid ha caído tan solo 22 días después de ganar LaLiga. 22 días han pasado desde que levantasen el trofeo de liga en el Di Stéfano ante el Villarreal. Con la derrota de ayer se confirmó que el Madrid vive una etapa de transición y pesadumbre europea tras la marcha de Cristiano Ronaldo, precisamente apodado “Mr. Champions”. Al portugués, aún así, tampoco le fue demasiado bien -ha caído en cuartos y octavos desde que llegó a Italia-. 

El equipo blanco encadena su segunda eliminación consecutiva en octavos de final de su competición favorita, esta vez ante el Manchester City. Los ingleses arrebataron casi toda esperanza en el partido de ida, con un 1-2 que dejó en claro su superioridad, y también con la expulsión del capitán, de Sergio Ramos. Ayer se notó, y mucho, la ausencia del camero.

Lo ocurrido sobre el césped ya es historia. Guardiola, como ya es costumbre para él, ganó en el duelo táctico. Sacó un equipo con la única “sorpresa” de un fantástico Phil Foden, y su presión altísima dio frutos desde el inicio. Con Gabriel Jesús en la izquierda, siendo muy presionante, Varane cometió el primer error de bulto en el partido. Corría el minuto 9 cuando se durmió en su área, con la cercana presencia del brasileño, siempre oportunista, que acabó por robarle la pelota y cedérsela a Raheem Sterling. Solo tuvo que empujarla el máximo artillero ‘citizen’. El gol no tuvo un efecto demasiado notorio en la psicología madridista, y los de Zidane salieron a proponer. El resultado pedía iniciativa por su parte. Benzema anotaría el ‘gol del espejismo’ al 28’, tras una buena jugada individual de Rodrygo. 

Los distintos tramos del partido hicieron del mismo un programa entretenido de ver, de esos que enganchan. El City, fiel a su idea de toque y ruptura de líneas, fue en términos generales superior al rival siempre. En la segunda parte Pep abrió a sus extremos, y las cosas fluyeron en el Etihad. En el segundo tiempo los ingleses aplastaron a un Madrid con esperanzas pero que no creía en sus posibilidades. Esperó a obtener unos contraataques que sí llegaron, aunque muy fugazmente, porque Ederson apenas se vio inquietado. 

Además de Varane, que sentenció el destino de sus compañeros con un segundo fallo significativo que concedió el gol a Gabriel Jesús, el otro protagonista fue Benzema, aunque en el área contraria. Karim, en contraposición con la sangre fría que ha demostrado siempre, se vio cegado por la adrenalina y la importancia de las acciones, y mostró una mala toma de decisiones en dos acciones que acabaron igual. En vez de esperar, buscar el hueco y penalizar al palo corto, decidió ponerla larga en dos ocasiones. En ambas Ederson fue salvador. No, la culpa de la derrota no es suya, pero en sus botas estuvo la esperanza

En todo caso, si hay un culpable ese es Zinedine Zidane. El francés no supo leer el partido correctamente. Alineó a Hazard y Rodrygo, buena opción para empezar un partido, con dos jugadores eléctricos y determinantes arriba. Sin embargo, tardó en sustituir al belga cuando su recién recuperado tobillo pedía tregua. Vinicius esperó impaciente en la banca una oportunidad que no llegó, y el aire fresco llegó tarde, cuando el partido agonizaba. El francés, fruto de sus decisiones, sufrió su primera eliminación en una ronda eliminatoria de Champions League.

Y si hablamos de datos, también cabe destacar la importancia del gol y el liderazgo en un club como el Real Madrid. Con Cristiano Ronaldo y Sergio Ramos sobre el campo, los blancos habían alcanzado 8 semifinales de Liga de Campeones consecutivas entre 2010 y 2018, llegando 4 finales en el mismo intervalo y ganándolas todas. Sin sus dos pilares -uno en Turín, el otro sancionado- han caído a las primeras de cambio una vez entrada la fase del K.O

Al Madrid le falta mucho aún para rehacerse a nivel europeo de una marcha tan importante como la del portugués. Estas dos eliminaciones seguidas hieren el corazón madridista, quizás aliviado por el tiempo que ha tenido para sanar la herida de la ida y mentalizarse de una más que posible eliminación, además de la liga cosechada. Pero aún así duele. Duele ver cómo uno de tus veteranos, Raphael Varane, echa por tierra las esperanzas. El francés admitió en el post-partido sus errores, asegurando que “la derrota es solo suya”. Aún así, el daño ya está hecho, y la sensación de que queda mucho por recorrer para volver a sumar una ‘Orejona’ a las vitrinas es más que palpable.

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