El club blaugrana logra el pase a la siguiente ronda de la Champions League, mientras que un conjunto napolitano pobre dice adiós
Tres goles daban tranquilidad al Barcelona, pero un tanto de Insigne al borde del descanso advertían que no todo estaba hecho. La segunda parte no tuvo nada que ver con la primera y el partido se fue apagando.
Muchos goles y más VAR
El partido comenzaba y Mertens estrellaba un balón en el palo en un disparo defectuoso. Llegaba el primer susto para el conjunto blaugrana y empezaban a despertar con presión alta.
Poco duraría el empate a 0. Un saque de esquina muy bien botado por Rakitic era cabezeado por Lenglet. La jugada sería revisada por el VAR porque la polémica estaba servida. El francés empujaba a Mertens, pero daban validez al gol.
Tras inaugurar el luminoso el Nápoles seguía necesitando un gol para, al menos, forzar la prórroga. Ambos equipos se iban tanteando, el Barcelona mejor que en los primeros minutos y el Nápoles perdiendo algo de presencia en el campo.
Messi lograba el segundo para el Barcelona. Recibía el balón en la banda, la controlaba, se metía entre dos, aparecía un tercero, se caía, volvía a coger el balón y mandaba esférico a las redes.

El FC Barcelona seguía presionando y llegaría el tercer tanto. Messi controlaba de pecho, lo que parecía en un principio, dentro del área y metía gol. El VAR otra vez con suspense anulaba el gol decretando mano, y era así como se llegaba al minuto 30.
El conjunto napolitano intentaba reaccionar pero las jugadas no eran contundentes. Fabián se hacía daño pero seguía sin más problemas.
La polémica volvía a surgir en el minuto 40. Messi recibía una patada por detrás de Koulibaly. El árbitro no decretaba nada y dejaba seguir jugando con el senegalés y el argentino en el suelo retorcidos de dolor.
Se paraba el partido para que pudieran ser atendidos ambos jugadores y el VAR volvía a aparecer. Desde la sala de videoartbitraje avisaban al colegiado principal de que fuera a la jugada, pitaba penalti y Suárez lo convertía.
La primera parte parecía sentenciada, pero un penalti de Rakitic sobre Mertens daba alas al Nápoles. Insigne engañaba al portero alemán y así se cerraba una primera parte intensa.

Se lo llevó toda la emoción la anterior parte
El Nápoles salía con más intensidad e ímpetu y así lo demostraba su juego. Corners, faltas, disparos y presión alta eran las armas que presentaba el equipo de Gatusso.
El partido avanzaba y se convirtió en uno de ida y vuelta, aunque el conjunto italiano parecía que daba mejores sensaciones. Tras quince minutos de la segunda parte no había ocasiones del todo claras.
El Barcelona presionaba alto y robaba balones en tres cuartas partes de campo, junto a esto aparecía la posesión y daba seguridad a los culés. Pasaban los minutos y con esas posesiones iban asegurando poco a poco el partido. La jugada más destacada era una en la que Jordi Alba le arrebató el balón a Manolas, pasaba a Suárez y de vuelta al lateral quien ponía un centro a Messi, el argentino le pegaba al balón pero se quedaba muerto y llegando Ospina.

Gattuso realizaba cambios con la intención de amedrentar a Ter Stegen y así fue. Lozano recién ingresado en el terreno de juego tuvo un cabezazo forzado que se iba por encima de la portería.
Llegaba el minuto 75 de la segunda parte y Luis Suárez se quedaba tendido en el terreno de juego y tres más tarde llegaban de nuevo los cambios. Abandonaban el campo Fabián e Insigne para dar entrada a Elmas y Milik.
Era el jugador polaco quien a los dos minutos de entrar anotaba un gol, aunque éste sería anulado por posición antirreglamentaria. A falta de poco para el final del encuentro, Setién daba entrada al joven Monchu retirando del campo a Griezmann y poco más ocurriría hasta el final del partido.

Un segundo tiempo mucho más soso en comparación con el primero, hasta que en el minuto 95 Çakir decretaba el final último partido de octavos de la Champions League.

Deja un comentario