Pocas alegrías ha tenido el Valencia Femenino en la actual campaña, sin embargo, ha habido un hilo de esperanza para las de Paterna
El pasado verano fue una etapa de muchos cambios en la plantilla femenina del club blanquinegro. Muchas bajas y muchas caras nuevas a disposición de la entrenadora del Valencia por aquellas fechas, Irene Ferreras.
El pasado mes de junio, la jugadora suiza firmaba su contrato con el combinado de Valencia. Sin embargo, su estancia en el Atlético de Madrid, equipo anterior de Viola, no fue todo lo fructífera que se esperaba. Llegó a las filas colchoneras dos años atrás, de la mano de Villacampa. Pero su juego nunca llegó a ser el esperado.

Durante esos dos años que pasó en las filas del equipo rojiblanco, fue siempre la eterna promesa del Atlético de Madrid. Comenzó jugando en uno de los extremos del campo, pues en la entidad madrileña había jugadoras de muchos ‘kilates’ en el centro del campo. Sin embargo, al no ver resultados en esa posición, retrasó su presencia en el verde hasta el lateral derecho, pasando a tener influencia también en el eje central de la zaga.
Según Sánchez Vera, Viola Calligaris se encuentra en un proceso de adaptación y búsqueda de su fútbol. Concretamente, debe encontrar su posición y estilo de juego, con la intención de que avancé en su carrera deportiva.
De hecho, la helvética ha sido de lo más destacable del equipo valencianista esta temporada. El equipo de la ciudad del Turia está sumido en un mar de dudas. Sin embargo, Calligaris está siendo la mayor esperanza del club, desempeñándose bien tanto en banda, como referencia ofensiva o en la zona zaguera.

FERRARA, ITALY – MAY 29: Viola Calligaris (L) of Switzerland and Ilaria Mauro of Italy compete for the ball during the International Friendly match Italy Women and Switzerland Women at Stadio Paolo Mazza on May 29, 2019 in Ferrara, Italy. (Photo by Tullio M. Puglia/Getty Images)
A pesar de todo, el equipo del Valencia CF empieza a establecer un bálsamo protector para sanar todas sus heridas deportivas. Y ese bálsamo se llama Viola Calligaris, una esperanza suiza.

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