La retaguardia sevillista lleva sufriendo variaciones durante toda la temporada, pues aún nadie sabe quiénes son los titulares

Que el Sevilla ocupe actualmente el decimoséptimo puesto de la clasificación liguera y haya caído en primer ronda de la Champions no es casualidad. Es un cúmulo de malas decisiones tomadas desde arriba desde hace ya un tiempo que ha acabado explotando en esta 22/23. Uno de los -y quizá el que más- culpables de esta situación es Monchi, que ha firmado su peor verano como director deportivo. Obviando los problemas de gol y la falta de músculo en el centro del campo, es el responsable número uno de lo debilitada que ha quedado la línea defensiva de una campaña a otra.

Desde que Monchi volviera de Roma y confiase en Lopetegui, hace ya casi cuatro años, el Sevilla ha sido uno de los equipos más difíciles de hacerle un gol de toda Europa. Tanto es así que el Sevilla cuenta actualmente con el zamora. Esto se debía, en gran parte, a Koundé y Diego Carlos. Tanto el francés como el brasileño hicieron las maletas en el pasado mercado veraniego, dejando huérfana una posición que necesitaba recambios de garantías. Y ahí ha estado el fallo.

Fichajes, hasta ahora, fallidos

Desde Turquía llegó Marcao, por unos 14 millones de euros, para sustituir a Diego Carlos. Este fue un caso raro desde el principio, y es que habiendo fichado por el club de Nervión un 8 de julio, no se puso la camiseta rojiblanca hasta un 10 de octubre debido a que llegó arrastrando una lesión en el muslo. Cierto es que, cuando ha estado disponible, ha sido el mejor central de largo de la plantilla, pero al encadenar tan solo 7 encuentros recayó de dicha lesión, de la cual se ha operado y no le dejará estar en el verde por los próximos tres meses.

Por otra parte llegó una apuesta de futuro como Nianzou, que quizá no estaba aún preparado para asumir el reto de sustituir a Koundé. Aunque también ha tenido alguna lesión y sanciones, es el único central que lleva estando disponible casi toda la temporada tanto para Lopetegui como para Sampaoli. Tiene unas condiciones buenísimas y se le ven hechuras de buen central, pero su inexperiencia le ha jugado malas pasadas. Demasiados fallos por desconexiones o exceso de autoconfianza. Sin embargo, pese a que aún no está respondiendo como se esperaba, en Sevilla hay fe de que pula estos fallos y sea importante en el futuro. Tan solo tiene 20 años.

Problemas de todo tipo

Si ya de por sí tres son pocas piezas específicas para la posición de central, el único que permaneció del año pasado, Rekik, no ha solucionado los problemas físicos que le llevan caracterizando desde que llegara a la ciudad hispalense. La actual campaña se le presuponía como la ideal para dar el salto a un papel más protagonista y, aunque empezó bien, las lesiones no le están dejando tener continuidad. Tan solo ha podido jugar 9 partidos, algunos como lateral zurdo.

Esta situación ha propiciado que los dos mediocentros de la plantilla del Sevilla, Gudelj y Fernando, hayan tenido que retrasar sus posiciones repetidas ocasiones. Hasta 13 veces ha tenido el serbio que jugar en la zaga que, sumado a la lesión duradera que pasó Fernando, debilitó defensivamente el centro del campo. Jugar con Rakitic o Jordán como pivotes -ya que Delaney también se ha perdido muchos encuentros- abría mucho al equipo y era mucho más fácil llegarle con peligro.

Canteranos al rescate

Julen Lopetegui, sin más alternativas, dio entrada a Kike Salas y José Ángel Carmona, que salvaron muy dignamente la situación hasta que se recuperaron efectivos. 10 y 15 partidos con el primer equipo han jugado hasta el momentos ambos, consiguiendo 1 y 2 goles respectivamente. El segundo ha emigrado al Elche en busca de minutos al no contar para Sampaoli. En su lugar ha llegado cedido Loic Badé, que dejó buenas sensaciones en su debut.

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