El centrocampista neerlandés ha bajado considerablemente su nivel en los últimos partidos, y vuelven a surgir dudas sobre su relevancia

Cuando Xavi Hernández llegó al Barça, no dudó ni un instante del nivel y las capacidades de Frenkie de Jong. Y el holandés respondió subiendo el nivel de sus actuaciones y dejando atrás las malas sensaciones que había transmitido al inicio de la temporada. Pero tras el parón, esas sensaciones han vuelto, y cada vez son más los que ponen en duda su estatus de imprescindible.

Desde mediados de enero, el Barcelona hizo un cambio de chip y se convirtió en una apisonadora, llegando a encadenar hasta 15 partidos sin perder. En ese momento, De Jong también dio un salto de calidad, sobretodo gracias al rol que le dió Xavi.

Fuente: Reuters

El doble rol de Frenkie

Xavi le dio un nuevo rol a De Jong en el que el holandés se sintió mucho más cómodo y rindió mejor. Aprovechando su gran capacidad para romper líneas conduciendo con el balón pegado al pie, el de Terrassa colocó al neerlandés en la base de la jugada, casi al nivel de Busquets, para que Frenkie tuviese el balón más cerca y pudiese entrar en contacto a menudo con él. Como es un jugador que quiere mucho la pelota, situarlo más atrás permitía que pudiese hacer más toques cada vez que entraba en contacto con el esférico.

Pero Frenkie no solo aparece en la base de la jugada. Con Koeman se convirtió en un fantástico llegador, en un jugador que pisaba muy bien los metros finales y que decidía muy bien en esa situación. Y Xavi también lo aprovechó. Teniendo en cuenta que por dentro no es, de momento, tan hábil como Pedri, Gavi, Busquets o el propio Nico, Xavi le dio libertad al holandés para que llegara al area con asiduidad.

Fuente: Reuters

Nulidad posicional

Pero lo cierto es que De Jong sigue teniendo muchos problemas de inteligencia táctica, en gran medida porque desde que llegó no ha tenido entrenadores que hayan practicado el juego de posición, y eso le hace sufrir en muchos contextos. En este caso hay dos situaciones en las que el holandés muestra que carece de esa inteligencia que, por supuesto, solo los elegidos tienen. La primera es cuando juega de mediocentro. De Jong no es Busquets, es De Jong. Y De Jong no tiene las cualidades que hacen de Busquets el mediocentro ideal para el Barça. Al holandés le sobran toques y le falta inteligencia posicional. Se acerca mucho al balón, y no permanece en su sitio a la espera de que le llegue. Quiere el balón y lo quiere todo el rato, no es paciente. Y eso hace que muchas veces pierda opciones de pase y espacios por esas ansias de pelota.

La segunda situación es cuando juega de interior y tiene que recibir en espacios reducidos. En un juego de posición en espacios reducidos, Frenkie de Jong no tiene suficiente calidad diferencial. Nunca ha sido un jugador de élite en espacios reducidos, ni en el último pase, ni en la velocidad de circulación. De Jong es un jugador que conduce mejor que pasa, y eso en el Barça es una limitación tremenda, porque los interiores son los jugadores que menos toques deben dar y mejor deben escoger.

Teniendo en cuenta las virtudes y las limitaciones del holandés, y también las mancanzas del equipo, quizás sería buena idea probar a De Jong como lateral, y más viendo que con Xavi (por fin) vuelven a jugar por dentro. En esa posición, Frenkie tendría muchos metros por delante para poder conducir, y también espacio para poder decidir con calma la opción correcta.

¿Parón y cuenta nueva?

Después de que las ligas quedaran en un segundo plano y que volviese el fútbol internacional, Frenkie de Jong se ha convertido en otro jugador. Concretamente, en el jugador que había sido las dos temporadas anteriores. Un jugador, por momentos, desaparecido, que quiere hacer tantas cosas que al final las que hace las hace todas mal. Y eso le ha llevado a encadenar dos actuaciones paupérrimas seguidas en el Camp Nou. Y el público es soberano. Lo que no se entendió fue el cabreo monumental que De Jong se llevó tras ser substituido contra el Rayo después de estar firmando uno de sus peores partidos como azulgrana. Su substituto, Nico, sin ser tampoco un genio del juego de posición, dio una masterclass de cómo tiene que jugar el interior «menos creativo» del Barcelona.

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