Con cuatro finales y dos títulos esta temporada, la española se proclamó Campeona de Maestras para poner la guinda a una gran temporada

Garbiñe Muguruza regresaba después de cuatro años a la WTA Finals, último torneo del año donde se concentran las 8 mejores raquetas femeninas del mundo. La doble campeona de Grand Slam y ex número 1 mundial, ha tenido que remontar un Everest para estar de nuevo con las mejores. Una reacción de campeona que le ha permitido disfrutar sobre la pista y sentirse de nuevo competitiva. La caraqueña, tras un 2021 brillante, puso el broche de oro y consiguió vestirse de maestra.

Garbiñe Muguruza llegando a una bola | Fuente: Twitter @GarbiMuguruza

Muguruza arrancó el año en el puesto 15 del ranking WTA. Pero rápidamente cambió el chip. No solo en sus golpes o en sus números, sino de actitud. Un cambio al que nos tiene acostumbrados y que ahora tocaba darle continuidad. En su primer torneo, en el ATP 250 de Yarra Valley, Garbiñe se plantó en una final profesional doce meses después, desde que lo hiciera en el Open de Australia 2020. Perdió, contra Barty (número uno del ranking WTA), pero como primera toma de contacto no estuvo nada mal.

El siguiente paso sería el Open de Australia, donde el sorteo la enfrentó con la japonesa, Naomi Osaka, en los octavos de final. Ambas llegaban arrasando, mostrando un nivel superlativo. La española rozó la victoria con dos bolas de partido, pero ninguna terminó en su poder. Finalmente, la japonesa encontraría la manera de escapar y sacar el triunfo adelante.

El mes de marzo llegaba cargado de mejorías por parte de la española. Así llegó una final en Doha, donde una veterana Petra Kvitova le robó el título. Pero el destino le tenía preparado algo todavía más grande a Garbiñe. En el WTA 1.000 de Dubái, tras una semana de trabajo duro diario, Barbora Krejcikova no pudo evitar que, ahora sí, Muguruza saliera por la puerta grande, con uno de los títulos más importante de su carrera. Después de tres meses de temporada, ninguna jugadora sumaba más triunfos que ella (20), la mejor antesala posible para encarar la gira de tierra batida.

Muguruza sacando en un partido | Fuente: Twitter @GarbiMuguruza

Todo iba sobre rudas para Muguruza hasta que una lesión en la pierna en el primer torneo de la gira de tierra, en Charleston, le costó a Muguruza varios meses de recuperación. Se tuvo que retirar del Mutua Madrid Open, perdió en primera ronda de Roland Garros y llegó a la gira de hierba con la confianza justa. Allí firmó cuartos de final en Berlín y tercera ronda en Wimbledon, donde una gloriosa Ons Jabeur se impuso en una clase magistral de cómo jugar al tenis. Los resultados ya no eran tan buenos. Pero la buena dinámica la impulso hasta el top-10 al terminar el tercer Slam del curso, un lugar que no pisaba desde 2018.

Muguruza celebrando un punto | Fuente: Twitter @GarbiMuguruza

El regreso a las pistas rápidas fue una gran noticia para Garbiñe, con unos cuartos de final en los Juegos Olímpicos, unos octavos de final en el US Open y una final en el WTA de Chicago. En este último se tomo la revancha en la final derrotando a Jabeur. Sumó su segundo título del curso e igualando el doblete que ya hiciera en 2017 (Wimbledon + Cincinnati). Las sensaciones volvían a ser buenas, tan solo faltaba confirmar su clasificación a las WTA Finals de Guadalajara. Con un balance final de 36-16 y los pies instalados en el top-5, la española descansó unos días antes de partir rumbo a México. Allí, se proclamaría “Maestra” y pondría la guinda a un año espectacular de la tenista española. ¿Podrá aguantar este nivel la próxima temporada?

Deja un comentario

cita de la semana

«Los ganadores nunca se rinden y los que se rinden nunca ganan.«

Vince Lombardi




https://platform.twitter.com/widgets.js
Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar