Ricciardo y Norris impulsan al equipo McLaren con su doblete en Italia
El pasado domingo 12 de septiembre, Daniel Ricciardo se llevó la victoria en el circuito de Monza, cerrando así un fin de semana redondo para la escudería McLaren. Tras una buena carrera al sprint (clasificación oficial), donde ambos pilotos arriesgaron en su estrategia con el neumático blando, la carrera fue viento en popa. Un ritmo muy sólido del australiano y un imperial Norris, que actuó de stopper, dieron a la escudería inglesa un gran doblete, y su primera victoria desde 2012.
Un fin de semana perfecto que permite ver la luz a los de Woking. Esta ha sido su primera victoria desde el año 2012, después de que Jenson Button ganara el Gran Premio de Brasil. 170 carreras después, la escudería inglesa consiguió subirse al primer escalón del podio, volviendo así al lugar del que nunca debieron salir. Todo el trabajo y sacrificio durante las pasadas 9 temporadas, justifican la alegría y euforia de los británicos tras su uno-dos en Monza.

El inicio del declive
Para entender la debacle sufrida en los últimos años por el equipo de Zak Brown, hay que remontarse a 2013. McLaren decidió hacer un coche completamente nuevo, dejando atrás al competitivo MP4-27 de 2012. Esto fue una decisión poco acertada, como así afirmó Ron Dennis (antiguo jefe de McLaren) en 2015: “No hubo cambios de regulación, así que no fue la decisión correcta hacer un coche nuevo en 2013”. Tras este error de los ingleses, nada ha vuelto a ser lo mismo para una de las escuderías más laureadas de este deporte.
Tras pasar la temporada 2013 en el limbo, el año 2014 parecía empezar con otro tono para la escudería. En el estreno de la temporada en Australia, un segundo y tercer puesto para Kevin Magnussen y Jenson Button respectivamente, daban esperanza al equipo plateado. Esto no fue más que un espejismo, pues a partir de entonces, su rendimiento fue decayendo.
Tocado y hundido
Ya en 2015, McLaren decidió montar los propulsores de Honda, reviviendo así la famosa alianza McLaren-Honda que tan buenos resultados dio en el pasado. Y como dice el refrán, “segundas partes nunca fueron buenas”, por lo que esto no mejoró la situación. Los nipones no pudieron ofrecer más que un motor muy verde, de escasa fiabilidad y pobre rendimiento. Todo esto llevó a las flechas de plata a una pobre penúltima posición en el campeonato de constructores.

Tras tres temporadas bochornosas con múltiples abandonos, malos resultados, y sin ningún podio, el equipo de Zak Brown decidió cambiar el propulsor Honda por el de Renault de cara a 2018. En esta etapa, el equipo mejoró levemente el rendimiento, hasta conseguir un sexto puesto en el campeonato de escuderías.
El inicio de su resurgir
El gran salto de rendimiento para el equipo naranja papaya llegó en 2019, gracias a la incorporación del ingeniero alemán Andreas Seidl. Este fue un punto de inflexión para la escudería, que ganó en fiabilidad, y sobre todo en rendimiento.

Un podio en 2019, y dos en 2020 han dado alas al equipo británico, que está cosechando grandes resultados en la temporada actual. La victoria de Daniel Ricciardo en Italia y los cuatro podios de Lando Norris, han colocado a la escudería en el tercer lugar provisional de la clasificación. No se sabe en qué puesto terminarán finalmente, pero lo que sí se sabe es que está McLaren cada vez más cerca de volver a ser la escudería que fueron en el pasado.

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