Sus actuaciones en el Abierto de Estados Unidos hacen que se reabra el debate sobre si se puede volver a confiar en el tenis español
Lo que está consiguiendo Carlos Alcaraz en el US Open merece capítulo aparte. Alcanzar unos cuartos de final de un Grand Slam, con 18 años recién cumplidos, no es ninguna broma.
El título de este artículo es en honor al gran poeta Jaime Gil de Biedma, que tiene un poema retrospectivo que bien podría resumir la situación en la que se encuentra el murciano. La literatura, en muchas ocasiones nos ayuda a comprender el presente.
Le faltaba el gran partido
Todas las estrellas y grandes astros del deporte, tienen una actuación cuando son jóvenes que les catapulta directamente a la dimensión de estrella, que tras tantear con el cartel de promesa, finalmente dan un golpe en la mesa y se asientan en ese estado. Eso es lo que le ha ocurrido a Carlos Alcaraz con apenas 18 años.
El murciano ya apuntaba maneras desde que hace más de un año debutara por primera vez en el circuito ATP. Pero hoy en día con los jóvenes, se tiende a hacer un pronóstico, muchas veces precipitado y falto de fundamentos, porque se necesita de otro gran líder emergente, pues no se quieren dejar atrás- nostálgicamente hablando- los años de esplendor- Rafa Nadal-.
Lo cierto es que el chico, ya había dejado grandes exhibiciones en torneos importantes e incluso en su palmares ya figura un título: el ATP 250 de Umag conseguido ante Richard Gasquet en la Tierra batida el pasado mes de julio.
Sin embargo, le faltaba dar ese ‘paso’ en las grandes citas, ese ‘gran partido’ ya que en los majors, nunca había pasado de la tercera ronda, lo cual entra dentro de lo normal, para alguien tan joven.

Y, finalmente ‘el gran partido, lo ‘encontró’ el otro día frente al griego Tsisipas de 23 años y número 3 del mundo, en su ‘techo’, en la tercera ronda. Un encuentro apasionante y épico que se alargó hasta los 5 sets y que sirvió para demostrar la pasta de la que está hecho Alcaraz.
Alcaraz ya es una realidad
Con el partido ante Tsisipas se abrió el melón, fue el preludio de un campeonato que ya está siendo descomunal para él, pues lejos de conformarse con la victoria ante el heleno, en octavos también derrotó en 5 mangas al alemán Peter Gojowwczyk. Este será sin duda su punto de inflexión.
Estar entre los 8 mejores siendo tan precoz no es para nada casualidad y tiene un mérito tremendo. Además de que demuestra la dimensión de este tenista. Cuando consigues un hazaña de este tipo a tan pronta edad es por algo. El español ha venido para quedarse, y ya no es desmesurado decir que puede marcar una época y volver a ilusionar a España.
Y lo que es mejor del deportista entrenado por el también extenista Juan Carlos Ferrero, aparte de que no se conoce su techo es su inmensa variedad de registros y recursos. Es mucho más que músculo. Además, se desenvuelve muy bien en otras superficies que no son su ‘amada’ arcilla.
El US Open por ejemplo, es sobre pista dura y rápida y ha logrado estar en esos cuartos, amén de su variedad y calidad de sus golpes. A Tsisipas, en ocasiones, lo tuvo a merced de su juego, con sus dejadas y golpes paralelos.
El 5 de septiembre, tras derrotar al alemán se convirtió en el tenista más joven en llegar a unos cuartos del US Open en toda la era Abierta y desde 1965. Casi nada

En los cuartos aguarda el canadiense Aliassime
Auger- Aliassime será su rival en los ya mencionados cuartos del torneo norteamericano. Él sigue con la ilusión de un niño y no quiere despertarse de este «sueño».
En fin, parafraseando al poeta barcelonés Jaime Gil de Biedma, se podría decir, que Alcaraz, «va enserio» , que ha venido a «llevarse la vida por delante» , «como todos los jóvenes», y dejará huella seguro si sigue a este nivel. Por no hablar de las ovaciones que está recibiendo, se está «marchando entre aplausos» día sí y día también.
Cuando sea abuelo, muy probablemente podrá hacer una retrospectiva como la del poeta. Lo mejor está por llegar…

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