El partido de mañana se presenta como una oportunidad de oro para dos países que necesitan conquistar un nuevo gran torneo
La espera ha durado un año, pero por fin ha llegado el 11 de julio. En principio iba a ser el de 2020, pero finalmente será en este 2021 cuando se juegue la final de la 16ª edición de la Eurocopa. Italia e Inglaterra son las que finalmente se verán las caras en el Wembley Stadium de Londres, tras un apasionante mes de fútbol de selecciones. La vuelta masiva de los espectadores a los estadios, con 70.000 aficionados en Budapest o 60.000 en el propio Wembley, han hecho aún más especial si cabe este torneo. Pero como todo lo bonito acaba, mañana dará fin al torneo continental.
Italia, toda una campanada
Italia ha sido la mayor sorpresa de esta Eurocopa. Aunque el nombre del país transalpino jamás ha pasado desapercibido en los torneos internacionales, la comparación con otras grandes potencias antes de arrancar la competición era odiosa, y la de Roberto Mancini no entraba entre las 5 selecciones favoritas a ganar en las apuestas. Pero los torneos se ganan sobre el verde, no el papel, e Italia es la que mejor juego ha desplegado.
En fase de grupos se deshizo fácilmente de Turquía primero y Suiza después por dos contundentes 3-0, para luego batir a Gales por la mínima (1-0). 7 goles anotados, ninguno en contra. Una primera ronda perfecta para Italia, que convencía, asustaba y rodaba a las mil maravillas. Después vino Austria, que le sacó la primera gota de sudor a la ‘azzurra’ forzando una prórroga que finalmente ganaron por 2-1. Luego vinieron Bélgica, con el mismo resultado que los austriacos aunque todos los goles se anotaran en el tiempo reglamentario, y España. Los de Luis Enrique fueron los primeros en someter de verdad a los italianos, que nunca fueron superiores y que se encomendaron a la lotería de los penaltis para llegar a la final.
Este equipo, a pesar de no colgarse desde el primer minuto el cartel de favorito, no tiene nada que envidiar a ninguna de las plantillas que a priori eran superiores. Donnarumma, Chiellini, Bonucci, Spinazzola, Jorginho, Barella, Verratti, Insigne, Chiesa… Un vestuario completo, muy bien compenetrado, y lo más importante, comprometido con el objetivo: devolver la gloria a Italia después de 15 años en segundo plano.

Inglaterra, tráela a casa
Por primera vez en muchísimo tiempo (1966, concretamente), mañana sí que puede ir a casa. Inglaterra tiene el lema “it’s coming home” por bandera, pero nunca han podido acercarse a ese sueño. Hasta ahora. A pesar de las grandes generaciones de futbolistas extraordinarios que han pasado por las filas británicas, ningún grupo había llegado tan lejos como este en una Eurocopa. Desde el Mundial conquistado en casa 55 años atrás, Inglaterra nunca había pisado otra final.
El camino inglés para llegar a la final ha sido bien diferente del italiano, sobre todo por el ambiente respirado. Con el de mañana, Inglaterra habrá jugado 6 de sus 7 partidos en esta Eurocopa en el césped de Wembley, arropado por el aliento de los suyos. No comenzaron con gran pie, ya que una ajustada victoria por 1-0 ante Croacia dejaba muchas dudas sobre los de Gareth Southgate. El empate a ningún gol con Escocia en el derbi británico confirmaba la poca solvencia del equipo, pero acabaron avanzando con otro gol salvador de Raheem Sterling (al igual que en la primera jornada), esta vez ante la República Checa.
En octavos superaron a Alemania en un partido igualado pero que al borde del final Sterling y Harry Kane resolvieron. En cuartos (curiosamente, el único partido que han jugado fuera de casa), sí desplegaron todo su potencial. Se deshicieron de Ucrania por 4-0, en una demostración de dominio y pegada absolutos. Y en el penúltimo paso a la gloria, se impusieron en la prórroga a Dinamarca (2-1), no exentos de una gran polémica por el penalti que les dio el pase.

Inglaterra arrancaba como una de las grandes favoritas a llevarse la copa, y ha sido la única selección a la que no le ha pesado ese cartel. Francia, Alemania, Portugal, Bélgica, España, Países Bajos… Todos han ido cayendo por el camino, menos ellos. Los grandes nombres propios, sin excesiva brillantez, han llevado a los ‘Three Lions’ a su segunda final en la historia de los grandes torneos.
Pasado azzurro
El pasado no sonríe a los ingleses cuando han tenido a Italia en frente. El último partido oficial que los enfrentó se lo llevaron los italianos por 2-1 en la fase de grupos del Mundial 2014. Ambos cayeron eliminados en la primera ronda aquel año. En la Eurocopa de 2012, que Italia perdió por 4-0 en la final, también cayeron, pero por 4-2 en penaltis. Aún se recuerda esa maravillosa ‘panenka’ de Andrea Pirlo ante Joe Hart. Tampoco pudieron imponerse en el partido por el tercer puesto del Mundial de 1990, en el resultado volvió a ser de 2-1. Y en 1980, su primer enfrentamiento oficial, los transalpinos también ganaron, aunque por 1-0.

En definitiva, Italia puede considerarse la bestia negra de Inglaterra, un villano que quieren derrotar en la quinta y más importante ocasión. Tampoco ganan el pulso en trofeos, ya que Italia posee 4 Copas del Mundo y una Copa de Europa por un único Mundial de los ingleses.
Los hombres clave de la final
Las finales, partidos para la historia de clubes y países, son aquellos partidos que se deciden por pequeños detalles. Esos pequeños detalles son los que llevan grandes apellidos. La calidad individual de un equipo emerge en los momentos en los que el partido parece apretado, y sirve para decantar la balanza de un lado u otro.
Los italianos han demostrado contar con un equipo completísimo de los pies a la cabeza. Desde la consistencia defensiva de Donnarumma, Chiellini y Bonucci, a la práctica ofensiva de Insigne, Chiesa o Berardi, sostenidos siempre por la maquinaria manejada por Verratti, Jorginho y Barella. Unidos a un desaparecido Ciro Immobile, que seguro querrá poner su sello en una cita así, Italia se convierte en un peligro severo.
Inglaterra también cuenta con unos dientes afilados en la boca de su león más temido, Harry Kane. Su temporada ha sido impresionante, con registros históricos, y su Eurocopa tampoco se ha quedado atrás. Lo acompañan Sterling, Saka, Mount, Maguire, Stones, Walker y un banquillo de ensueño en las manos de Gareth Southgate.
Posibles alineaciones


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