El atacante de la entidad andaluza se encuentra inmerso en un exquisito estado de forma y hoy es buen día para hablar sobre él
Cuando a uno le piden que describa al «9» perfecto, a todos y a todas, además quizás de forma inevitable, se nos pasa por la cabeza el mismo perfil de delantero: alto de estatura pero sin exagerar, elegante pero tampoco en exceso, coordinado, con buena planta, fuerte y ancho para poder jugar bien de espaldas, buen remate de cabeza, técnico para poder deshacerse de sus marcadores, ágil y rápido para así romper líneas al espacio, etc.
Si lo analizamos detenidamente, es absurdo crear estándares sobre como tiene que ser un jugador en concreto; lo anteriormente nombrado no son más que estereotipos de perfección que muy pocos jugadores cumplen y que, es más, cuando observamos que un ariete posee dichos dotes, eso no siempre es sinónimo de que este futbolista sepa aprovecharlos.

Umar Sadiq Mesbah, la revelación ofensiva en Segunda División
«Un perfil diferencial»
Probablemente, nadie diría el nombre de Umar Sadiq si le formulan la pregunta de cómo tiene que ser el ariete ideal y, a pesar de ello, estamos hablando de uno de los mejores «jornaleros del gol» de la categoría de plata. Como bien definía a las mil maravillas Senén Morán (youtuber y periodista especializado en LaLigaSmartbank) en sus redes sociales, Sadiq es esa clase de atacantes que «parece que se desmonta corriendo y, sin embargo, se le caen los goles». Porque así es, por mucho que sorprenda, al nigeriano no se le caen las piezas; se le caen los tantos.

El de Kaduna ha anotado 11 goles y ha realizado 4 asistencias en lo que va de campeonato liguero. Unos números brillantes si le sumamos como bonus extra los 2 goles en 3 apariciones que lleva en Copa del Rey.
«Un diamante en bruto»
El «9» de África Occidental es una auténtica caja de sorpresas. Su curioso físico (analizamos a un jugador que mide 1.92 metros pero que no dispone de una anchura de cuerpo acorde con su talla) puede engañarnos y hacernos creer que se verá limitado en distintas acciones del juego, pero, una vez más, Sadiq rompe nuestros necios esquemas. Es ágil, rápido, te marca goles, te asiste, te regatea, se desmarca excelentemente bien, incómoda a los defensores y, cuando le viene de gusto, nos regala alguna que otra delicatessen.

Todo esto sin olvidarnos, faltaría más, de que es un verdadero crack del juego aéreo: es capaz de rematarte una piedra como de bajarte un obús que se precipita desdel cielo verticalmente. Prueba de ello es la acción del primer tanto de la UD Almería en su victoria el fin de semana pasado ante el CD Castellón. La secuencia en la que Sadiq baja el balón con el pecho y asiste a José Corpas con un pase al hueco perfectamente calibrado es una obra de arte, una genialidad al alcance de muy pocos.
«Los inicios siempre son complicados»
Ha tardado en hacerlo, pero a día de hoy podemos afirmar con seguridad que el nigeriano ha explotado este año en LaLiga Smartbank y todo esto lo ha convertido, de forma inexorable, en un jugador muy seguido y en una de las piedra angulares del sistema de José Manuel Gomes. Se trata de un suceso cuanto menos inesperado, ya que cabe recordar también que la adaptación al fútbol español no fue sencilla para él. En los primeros encuentros de esta campaña, Umar Sadiq era suplente y, visto que Juan Villar no rendía al nivel esperado, se le dio una oportunidad al «jornalero del gol» africano. Acabó arrebatando la titularidad al andaluz, pero sus primeros tantos vistiendo la elástica rojiblanca no fueron celebrados debido a la presión que tenía encima. En fin, hechos que ahora vemos desde otra perspectiva y que nos resultan hasta anecdóticos.

«Un baño de realidad»
Con todo lo previamente comentado, podemos deducir la clave con la que queremos llegar en este asunto. Y es que, futbolistas como Umar Sadiq, nos demuestran que los prejuicios futbolísticos sobre como debe de ser el jugador que ocupa una determinada posición no tienen cabida en el fútbol moderno.
Este deporte ha evolucionado y, como consecuencia, los modelos de jugadores también. Los perfiles ya no son estancos y ya no hay una única tipología de «9», sino que existe una gran variedad en cuanto a delanteros. Hoy en día podemos ver arietes con atributos propios de un «6» o de un «10», o incluso de un «4» si nos aventuramos en una búsqueda con lupa, y no pasa absolutamente nada. Es más, es un factor positivo que aporta riqueza al juego. Los prototipos son aburridos y, en ocasiones, no son más que argumentos disparatados con los que nos cerramos puertas. Nos cerramos a la oportunidad de disfrutar de jugadores magníficos, como por ejemplo el nigeriano en el que focalizamos este artículo.

Al fin y al cabo, el estilo de delantero es completamente intrascendente mientras el rendimiento sea correcto. Lo que hace principalmente que un ariete marque la diferencia es su olfato goleador y lo que aporta a su equipo, al engranaje que ha confeccionado el entrenador. Esa es la verdadera diferencia entre un buen y mal ariete y, en el caso del de Sadiq, no hace falta especificar en que grupo de los dos se encuentra.

Deja un comentario