La eliminación ante el Alcoyano y la gestión de la plantilla ponen a Zidane en el punto de mira
La irregularidad en el juego y los malos resultados ante equipos, a priori inferiores, se han vuelto rutinarios en el Real Madrid. A pesar de las victorias en los partidos más difíciles como ante Barcelona o Atlético de Madrid, el equipo se suele atragantar ante rivales con menos calidad y que les esperan atrás. Las derrotas contra el Cádiz, Shakhtar, y la más reciente derrota contra el Alcoyano son prueba de ello.
El técnico francés parece incapaz de cambiar los partidos que se le atascan. Los cambios no surten efecto, no modifica el esquema ni realiza cambios tácticos que puedan inclinar la balanza del partido en su favor.

La segunda de etapa de Zidane como técnico del Real Madrid ha traído consigo la consecución de la Liga número 34. A pesar de ello los números y la gestión del vestuario están siendo muy diferentes.
El primer ciclo de Zidane como entrenador blanco finalizó con 149 partidos disputados, en los cuales logró 105 victorias, 28 empates y 16 derrotas. Desde su regreso tras la destitución de Solari, el equipo ha perdido 18 partidos, igualado 18 y ganado 53, en 89 partidos totales. Esto supone dos derrotas más, en 60 partidos menos.
Este empeoramiento de los registros, es consecuencia de los problemas que ha tenido el equipo en esta segunda etapa para hacer goles. Ha pasado de los 2,67 goles por partido entre 2016 y 2018, a 1,87 en el ciclo actual. El único registro en el que ha habido una mejora es en el defensivo. Y es que ha pasado de encajar 1,09 goles por encuentro a 0,98.

Además, ha cambiado la gestión del vestuario y de los minutos disputados por los jugadores. En el pasado quedaron las rotaciones de Zidane y el uso de un Equipo A y un Equipo B.
La falta de minutos de los jugadores en la plantilla actual ha provocado la salida en el mercado de invierno de jugadores como Ødegaard y Jović. Ambos han salido en calidad de cedidos para tener la importancia que no estaban teniendo con el técnico francés. Ninguno de los dos ha tenido el rendimiento esperado en los minutos disputados, ya que un jugador no puede alcanzar su nivel óptimo sin ritmo de competición.
La mala gestión de los minutos puede acabar provocando un gran desgaste de los jugadores titulares, que ya tienen cierta edad. Jugadores como Luka Modrić pueden acabar pagando el exceso de partidos a final de temporada.
Todo esto se une con el gran rendimiento que están teniendo muchos jugadores fuera del Madrid que fueron descartados por Zidane. Jugadores como Marcos Llorente, Reguilón, Achraf Hakimi o incluso James, están rindiendo a un gran nivel en sus nuevos clubes.

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