Maravilló en Argentina y Napolés, no tanto en Barcelona pero… ¿Cómo le fue a Diego Armando Maradona en el Sánchez Pizjuán?
Corrían tiempos bonitos en Sevilla. En 1992 tuvo lugar la famosa Expo 92, lo que provocó la evolución de la ciudad a un nivel superior tanto cultural como económicamente. Pero centrándonos en el ámbito deportivo, se produjo no un fichaje, sino el fichaje. Con Luis Cuervas en la presidencia y Del Nido siendo su mano derecha, se quiso dar un paso al frente a nivel mediático y porqué no, futbolístico. Se contrató como entrenador a Carlos Salvador Bilardo, el ‘loco del fútbol’ que comandó a la selección argentina campeona del mundo en México 86. Esa selección tenía una a una superestrella, a la que pidió Bilardo para su nuevo y primer proyecto en España. Fue cuando se empezó a fraguar el fichaje de Diego Armando Maradona por el Sevilla FC.

Llegada y consecuencias de ésta
La directiva estudia la opción de traer al genio del fútbol mundial, algo que a priori parecía muy difícil. Maradona llevaba dos años sin pisar un terreno de juego de forma profesional debido a la sanción implantada por la FIFA fruto de un positivo en doping. Cada vez las partes se iban acercando más; Dios quería volver a sentirse futbolísta y el Sevilla pasaría a la primera línea del foco mediático a nivel mundial. Finalmente, se llegó a un acuerdo por cuatro años (tenía 32) y Diego puso rumbo al Sánchez-Pizjuán.
Su llegada, como no podía ser de otra manera, supuso una gran expectación. Como curiosidad, el traspaso costó 750 millones de pesetas (casi 8 millones de euros) que pagó mediaset. el El club firmó una serie de amistosos por todo el mundo (Argentina, Asia…) pero el debut ante su nueva afición, en un partido de presentación contra el Bayern de Münich de Lothar Mathaus. Es uno de los días más bien recordados por los sevillistas, que vieron como su equipo ganaba 3-1 y Maradona se destapaba con dos asistencias. En el debut en Liga contra el Athletic Club, se producía la famosa imagen de Diego dándole pataitas a una bola de papel de plata.
Él llegó con ganas. Quería formar un equipo campeón, y para ello trae consigo desde Argentina a su preparador físico, para ponerse a punto. Empezó bien, marcando goles y con el brazalete en el hombro tras la concesión por parte de los capitanes (Rafa Paz, Martagón, Prieto…). Tuvo también algún altercado extradeportivo: «Los jueves salíamos toda la plantilla a cenar y a Diego no podías llevártelo a casa a las 12 de la noche. Pagaba cantantes, bailarinas, nos cerraban los bares… Diego invitaba».

Finalmente, acabó enfadado con Bilardo tras una sustitución ante el Burgos, lo que fue la primera piedra en e castillo que desencadenó la rescisión de contrato del ‘pelusa’. Renunció a parte de su sueldo y se fue a Newells. El argentino jugó 26 partidos, 23 de ellos completos, en los que marcó 5 goles. Es cierto que ni mucho menos jugó en Sevilla a su mejor nivel, pero los sevillistas pueden decir bien alto que vieron a Diego Armando Maradona jugar en su equipo.

Deja un comentario