El papel de Silva en esta Real Sociedad es cada vez más diferencial, jugando la mayoría de los minutos a un nivel superlativo

Cuando a mediados de agosto se confirmó la vuelta de Martin Odegaard a la capital, la ilusión que creó la clasificación a Europa se apagó por un momento. Lo que nadie esperaba, absolutamente nadie, era que Olabe y su equipo ficharan un par de días después a uno de los futbolistas más importantes de la historia de la Premier League. David Silva llegaba a Donostia en medio de una ola de éxtasis que se propagó entre la afición txuriurdin, y con razón. Un campeón del mundo volvía a defender los colores de la Real Sociedad. Y hoy, visto lo visto, cómo lo está haciendo.

No fue un arranque fácil para el canario, debido al positivo por COVID y la tardía incorporación al grupo. Las primeras semanas de Silva en tierras vascas fueron expresamente de aclimatación; hacerse a una nueva liga (aunque ya la conozca), una nueva ciudad, nuevos compañeros, un cúmulo de sensaciones que no había experimentado desde hace una década.

David Silva ante el Cáidz.

Pero cuando la máquina está bien engrasada y cada pieza está en su sitio, es ahí donde empieza a carburar. Es evidente que técnicamente hablando, David Silva es uno de los futbolistas que está destacando en la Liga Santander. Y es que Imanol Alguacil le ha dado las llaves del equipo, el peso que merece una figura como la del canario, y además un orden táctico que perfecciona aún más su potencial. Cuando el director de orquesta agarra la batuta y comienza a dirigir, es aquí donde la melodía complace. Lo mismo con Silva y el conjunto txuriurdin, ya que inconscientemente, el canario impone su ley. Parecía la guinda del pastel, pero está siendo mucho más.

Rompe líneas constantemente, y además lo hace desde una posición desde la que puede conectar con otros 3-4 jugadores de ataque. Las opciones se multiplican y la Real brilla. Cuando el genio frota la lámpara, el nivel de los que le rodean se dispara y el equipo comienza a alcanzar la velocidad de crucero. Ya sea en transiciones como en el juego posicional. Esta es la razón por la que es tan importante.

El canario en un encuentro de Europa League.

Que un futbolista tenga el poder de elevar el nivel y las aspiraciones de todo un grupo, habla claro de lo que es este jugador. Y de lo que está demostrando en su nuevo hogar. La habilidad hacer disfrutar al aficionado, además de ayudar al equipo. Eso sólo lo poseen los elegidos.

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