LaLiga Santander está perdiendo ese factor espectáculo tan importante de cara al espectador
Unocerismo. Ese término que se está haciendo cada vez más frecuente en nuestro fútbol y que, inevitablemente, lo está erosionando. El unocerismo hace de los partidos un espectáculo (si se le puede llamar así) correoso, físico, defensivo, plagado de táctica y con muy pocos goles.
Los equipos españoles de Primera División se acercan cada vez más a este perfil. Exceptuando los gigantes de LaLiga y alguno más, la tónica general es utilizar un juego de este estilo. Los dobles laterales o las alineaciones con cinco defensas son algunos de los factores que evidencian el hecho de que un equipo haya caído de lleno en este fenómeno.
Getafe, Granada o Valladolid son algunos de los que juegan con laterales en la posición de extremo con el único fin de cubrirse las espaldas. Da igual perder capacidad goleadora. Lo único que interesa es encajar menos goles que tu rival. Si mantienes la portería a cero, mejor aún. Resultadismo en estado puro.

Esta mentalidad se penaliza en espectáculo y en nivel si comparamos nuestra liga con las extranjeras. La hegemonía de los clubes españoles en Europa se está deteriorando cada vez más. También es cierto que toda buena racha llega a su fin, por lo que lo realmente preocupante (en términos de espectacularidad), es el dato de media de goles por partido en cada liga:
- Premier League: 3,79 goles por partido.
- Serie A: 3,52 goles por partido.
- Bundesliga: 3,40 goles por partido.
- Ligue 1: 2,66 goles por partido.
- LaLiga: 2,20 goles por partido.
Como norma general, los goles son el elemento que diferencian un gran partido de un partido más. Siempre ha habido encuentros aburridos con un marcador corto pero ahora, en nuestra liga, hay muchos más de la cuenta. Y sí, es verdad que el fútbol no se reduce solo a los goles. Es evidente que este deporte es mucho más que eso. Pero estaremos todos de acuerdo en que, salvo contadas ocasiones, es mucho mejor un partido con goles que uno que acabe 0-0 o 0-1.
¿Cuáles son las causas de este deterioro?
Bien, el entrenador de fútbol quiere resultados. De dichos resultados depende que la temporada sea buena o mala. Partiendo de esta base, es evidente que un equipo de media-baja tabla necesita un presupuesto decente para enfrentarse a los más grandes. El reparto de dinero por parte de LaLiga Santander a final de temporada es muy poco equitativo. Los grandes reciben mucho y los pequeños, muy poco.

Así, ante la falta de un presupuesto con el que aumentar el nivel de la plantilla, los clubes con menos dinero recurren al método que siempre se ha utilizado para parar a las estrellas: un juego muy físico y muy defensivo para no dejarles respirar. Este estilo se ha generalizado de tal forma que ya hay muchos equipos que no juegan así puntualmente para competir contra Madrid o Barça, sino que juegan así contra cualquiera. Táctica, defensa y minimizar riesgos. ¿En qué se traduce esto? En menos espectáculo.
La antítesis
Los equipos de la Premier cuentan con unos ingresos muchísimo más equitativos a final de temporada. Los más humildes pueden confeccionar un equipo de calidad para jugar de tú a tú con los grandes. Nada de juego rocoso, nada de dobles laterales, nada de alineaciones estrictamente defensivas… Este año, la Premier está siendo un auténtico espectáculo. Los partidos de siete o más goles se suceden jornada tras jornada y la igualdad y el frenetismo son el pan de cada día.

«¡Qué bonito es el fútbol cuando se vuelve loco!»
Al fútbol no le puedes pedir una locura constante. En un solo encuentro hay situaciones y situaciones. Algunas pedirán la calma de una partida de ajedrez y otras, un ida y vuelta. Lo que sí se le puede pedir es un juego vistoso, rápido, combinativo. Un juego ofensivo y espectacular cuyo objetivo no sea encajar menos goles que el rival, sino marcar más goles que él.

Deja un comentario