La entrevista ofrecida recientemente por la jugadora del Athletic Club ayudó a comprender mejor los orígenes, el camino y la trayectoria de una de las futbolistas de moda de la plantilla rojiblanca

Sus inicios se dieron lejos del calor de Lezama, e incluso del fútbol. Nacida en Donostia (20 de agosto de 1995), a la edad de cadete se vio obligada a tomar la primera de las decisiones que decidirían su futuro. Siendo una destacada en atletismo, luego de presentarse y aprobar unas pruebas para entrar al equipo del Añorga, tuvo que decidirse entre el atletismo o el balón. Afortunadamente para los más aficionados de la segunda de las opciones, escogió esta última, encandilada por la idea de jugar en equipo.

Desde ese humilde club no tardó mucho en destacar entre los ojos más exquisitos. Tras dos años en el equipo, la Real Sociedad vio en ella una buena alternativa para su primer equipo apesar de sus 17 años. Tres años después, a las puertas de cumplir la veintena de edad tomó la segunda gran decisión de su vida. Iba a comenzar la temporada 2015/2016 cuando recibió la llamada de Ibaigane, ofreciéndole un lugar en el Athletic Club, máximo rival histórico del equipo “txuri-urdin”. Lejos de amedrentarse, la jugadora hizo gala de su fortísima personalidad, aceptando el reto. El resultado no pudo ser mejor. Ese mismo año conquistó el título liguero con las leonas.

A partir de ahí sus siguientes años como rojiblanca han sido más complicados en lo que a títulos respecta. Al contrario, su importancia en el vestuario y en el césped se ha visto aumentado años tras año, a base de trabajo y sacrificio. Esta dedicación se vio recompensada el pasado mes de marzo, con la convocatoria de Jorge Vilda para disputar el SheBelieves Cup 2020. Además, tuvo la oportunidad de debutar en el partido inaugural ante Japón, con victoria por 3-1. Aunque admite que al principio sintió miedo, lo cierto es que se supo integrar a la perfección al grupo, del que espera pasar a ser una habitual. Sin duda, un evento que jamás olvidará. Este recuerdo pudo ser mejor de haber tenido suerte a la hora de definir una excelente acción individual ante Inglaterra.

En la presente temporada ha acumulado 18 partidos como rojiblanca, sumando un total de 145 en sus cinco años en Lezama, en los que ha anotado 6 goles.

Ainhoa Vicente, junto a Erika Vázquez. Fuente: Twitter @ainhoavmoraza

En cuanto a sueños por cumplir, a pesar del título de Liga, el Trofeo Carranza de este último verano (fueron las vencedoras en la primera edición en la que solo participan combinados femeninos en este histórico torneo) y su internacionalidad, la defensora admite que aún le queda la espinita de ganar la Copa. Además, con el equipo en semifinales ante el EDF Logroño, y teniendo en cuenta la buena dinámica que traía, cree que hubiese sido la ocasión idónea para hacerlo posible. Por otra parte, no pierde la esperanza. Por ello ni siquiera la cuarentena la ha frenado en su puesta a punto para el momento en el que pueda reanudarse la competición.

Una auténtica luchadora, adoptiva de Lezama, pero que representa como nadie los valores del escudo que viste, y que sin duda alguna se merece seguir quemando etapas, tal y como lo ha hecho hasta ahora.

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