A pesar de la gran calidad del enganche del Madrid su continuidad deja mucho que desear, y parece que su estrella ya se ha apagado

Nadie puede negar que James Rodríguez tiene una gran calidad y un guante en su pierna izquierda. Pero como todos sabemos, hoy en día solo la calidad no es suficiente. Por una u otra razón, el colombiano no ha encajado ni en el Real Madrid ni en el Bayern München, dos equipos ‘top’ de Europa, y a estas alturas de la película se podría decir que no queda nada de ese jugador que deslumbró en el Mundial de 2014. 

El gran torneo que protagonizó el ‘cafetero’, con goles espectaculares e importantes, lo impulsó a la élite de inmediato. El Real Madrid se hizo con los servicios de la gran revelación del Mundial por 80 millones de euros, siguiendo la línea de los años 2002, 2006 y 2010, en los que se fichó a jugadores que ‘la rompieron’ en la competición (Ronaldo, Cannavaro y Özil, respectivamente).

Fue el jugador que prolongaba la saga de ‘los nuevos galácticos’ y su primera temporada fue el espejo de lo esperado. De la mano de ‘Carletto’ Ancelotti el colombiano se hizo un hueco en el equipo titular del club, aunque el año acabaría en blanco. Sus buenas actuaciones lo convirtieron en indiscutible y dejaban un gran sabor de boca al aficionado madridista. 

Etapa de blanco

En verano de 2015 Ancelotti era destituido y llegaba al banquillo Rafa Benítez. El nuevo entrenador no dejó ninguna huella en el club, si acaso mala, y le cedió el sitio a Zinedine Zidane. Todo pintaba de color de rosa para James, reconocido fan del francés, pero desde el principio se le dejaron claras las intenciones. 

Zizou jamás apostó por el colombiano, a pesar de que la afición lo pidiese a gritos. En su inamovible mediocampo formado por Casemiro, Modric y Kroos no había cabida para un enganche. En la temporada y media que pasó a los mandos del francés apenas gozó de oportunidades, por lo que se marchó al Bayern cedido en 2017. Para su vuelta había expectativas altas de que pudiese contar para el entrenador, pero nada más lejos de la realidad. 

Su mal estado de forma ha condenado a un jugador que es evidente que ya no está al nivel de ese chico que deslumbró en 2014. 6 años más tarde, el globo que se infló rápidamente hasta llegar a los 80 ‘kilos’ se ha desinflado por completo. 

A colorear la camiseta

Su salida de Chamartín este verano es más que predecible, quién sabe con qué rumbo. Inglaterra e Italia ya han mostrado el interés por él, pero su futuro aún es una incógnita. Podría calificarse a James como un jugador rompedor pero sin continuidad, como un mítico ‘one season wonder’. Un jugador que entra en el panorama mundial por tres o cuatro grandes actuaciones, por las que su precio sube como la espuma para luego no justificar los cheques. Lo que hoy en día se conoce como una farsa del fútbol moderno.

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