Contamos el origen del famoso ‘catenaccio’, el sistema de juego que cambió el rumbo del fútbol en Italia.

Puede parecer irónico, pero el sistema más famoso y utilizado por los equipos transalpinos tiene su auge en Suiza. Todo empieza con el austriaco Karl Rappan. El entrenador vienés reinterpretó el sistema clásico de 2-3-5. 

Karl Rappan, el pionero de la ‘verrou’. Fuente: Google

Consistía en lo siguiente: en vez de que el mediocampista central se incrustara entre los defensores centrales, como se practicaba en la famosa WM, los laterales bajaban. De esta manera se formaba un problema en la defensa, y es que el mediocampista central (el cual ocupaba una posición algo más adelantada que la de los centrales) se encontraba con tres hombres a los que cubrir. Para solucionar esto, Rappan hacía que el equipo bajara más, que ocupara un lugar más retrasado en el campo desde el que partían. Esto reducía el espacio del rival, obviamente, y sumado a que practicaban unas marcas muy agresivas a cada hombre hacía que el otro equipo acabara desesperado y efectuando pases laterales, muy improductivos. En resumen, cedían el centro del campo con el fin de no dejar espacios atrás

Así actuaba la Suiza de Rappan. Fuente: ‘La Pirámide Invertida’ de Jonathan Wilson

Más adelante el sistema iría evolucionando, y para quitar trabajo al mediocampista uno de los delanteros bajaba para jugar a su lado. La ‘verrou’, como era conocida, adquirió una gran fama, y pronto le saldrían adeptos por el mundo

Agua bendita para Italia

Independientemente de Rappan, Gipo Viani fue el encargado de implementar el sistema en Italia. Según contó el propio Viani, se le ocurrió la idea mientras daba un paseo matutino por el puerto. Al ver como un barco pesquero utilizaba una segunda red para atrapar los peces que se escapaban de la primera se dio cuenta de que esto era lo que necesitaba, una segunda línea defensiva que parara los ataques que no frenaba la primera. Pero no deja de ser la misma idea que anteriormente Rappan puso en práctica con la selección suiza. 

Giusseppe Viani, dirigiendo al AC Milan. Fuente: Google

Viani implementó el estilo con la Salernitana y AC Milan, metiendo a su equipo atrás, atrayendo a los máximos jugadores posibles de su oponente, y así haciéndolos vulnerables a los contraataques que lanzaban al recuperar la pelota. Sencillo de entender, no tanto de practicar como él lo hizo. Fue el primer entrenador en lograr utilizarla con éxito y regularidad. De su mano nació el catenaccio.

Nereo Rocco fue otro de los grandes exponentes, entrenando a Milán, Triestina, Padova o Nápoles. Fue con el Milán cuando demostró a toda Europa cuán poderoso podía ser el catenaccio italiano, llevando al club a dos finales de Copa de Europa.

El verdadero genio

Pero para ser honestos, hablar de catenaccio implica hablar de Helenio Herrera. Un entrenador que cambió el rumbo del fútbol en Italia. Un técnico lleno de rituales, manías y disciplina. Su Inter fue por varios años dominador completo del continente y fue gracias a que formaba un equipo enormemente talentoso, muy efectivo y terriblemente despiadado. La Grande Inter, como era llamado en la época, está lleno de anécdotas sobre su mánager que darían para otro artículo.

Helenio marcó un antes y un después en la historia de Italia. Fuente: Google

En repetidas ocasiones la ‘verrou’ o el ‘catenaccio’ fueron criticados, sobre todo por los británicos, alegando que ejercían “el derecho de los débiles”. Se dedicaban a entorpecer el juego adversario, aquella era su política, pero es innegable lo eficaz que fue en su época, siempre y cuando estuviese bien dirigido.

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