El fin de década invita a reflexionar sobre el antes y el después de muchos equipos, entre ellos el babazorro, que sale muy favorecido con el paso de este periodo de diez años, tal y como reza su himno.
Con la llegada del 2020 llega la hora de despedir no solo un año, sino también una década que ha sido gloriosa para su tocayo en apodo. De aquel equipo que terminó la temporada 2009/10 en la quinta posición de la Segunda División B ya no queda ni un solo superviviente en la plantilla. Sin vivir su mejor momento de los últimos años, vive una situación que por aquel entonces parecía de fantasía.
Aquel equipo entró en el 2010 con la decisión de destituir a su entonces técnico, Javier Pereira, siendo Iñaki Ocenda su sustituto, después de una mala dinámica de resultados que acabó mejorando con el ex-futbolista albiazul.

La siguiente temporada, en un nuevo intento por volver a la categoría de plata, el equipo alavés logró clasificarse para la promoción de ascenso. Sin embargo, fue apeado en semifinales por el CD Lugo. Después de fracasar en el siguiente curso, los babazorros obtuvieron la ansiada recompensa en la 2012/13.
Aquel equipo, dirigido por Natxo González, y con Beobide, Guzmán, Manu García o Borja Viguera en sus filas, logró finalizar la temporada como líder de su grupo, redondeando la hazaña con el ascenso a Segunda División cuatro años después luego de imponerse al Tenerife en la última ronda con un global de 3-2, todos ellos con la firma de Borja Viguera (2-0 en la ida, 2-1 en la vuelta).

El primer año en Segunda no fue nada fácil. Tras la destitución del hombre del ascenso en la jornada 16, tampoco Mandiá consiguió asentar en la tabla a un equipo que fue sostenido por Borja Viguera. Excelente, terminó el año como pichichi de la categoría tras sumar 25 dianas.
Después de 31 jornadas de competición, la contratación de Alberto López para el banquillo terminó siendo providencial. Con el irundarra, el combinado vitoriano sumó 18 puntos de 33 posibles, logrando la permanencia en una jornada final no apta para cardíacos en casa del Real Jaén, consiguiendo vencer por 2-3 gracias a un agónico gol de Guzmán en el 89’.

Pasado el purgatorio del primer curso, y la marcha de su estrella rumbo al Athletic Club, el equipo vivió una 2014/15 más tranquila, con una plantilla en la que ya comenzaron a asomarse gente como Víctor Laguardia, a vistas de una temporada siguiente que terminó siendo histórica.
En la 2015/16, la directiva vitoriana apostó por crear un proyecto ambicioso con la mirada puesta en el ascenso. Para ello, llegaron promesas en busca de catapultarse como Fernando Pacheco o Kiko Femenía, además de hombres más experimentados como Gaizka Toquero, quien se sumaron a un plantel en el que los Raúl García Carnero, Laguardia o Manu García aún sobrevivieron. A las órdenes de José Bordalás, el Glorioso alcanzó el billete para Primera División tras terminar el curso como campeón de la Segunda División, con 75 puntos.

Lejos de conformarse, la nave dirigida por Alfonso Fernández de Trocóniz siguió adelante, conservando la misma fórmula. Además de la decisión de recalar a Mauricio Pellegrino en el banco, la obtención de las cesiones de Theo Hernández, Marcos Llorente, Feddal, Camarasa o Deyverson, junto con las incorporaciones de Ibai Gómez o Alexis Ruano, permitieron al técnico argentino armar un equipo de ensueño.
Aunque convenció con un noveno puesto en Liga, lo que de verdad se recordará por siempre de aquel equipo será su participación en la Copa del Rey. Los babazorros fueron la gran sorpresa de la competición. Luego de dejar por el camino al Nástic, Deportivo de la Coruña, Alcorcón y Celta de Vigo, se plantó en la gran final ante el FC Barcelona en el que fue el último partido oficial que se disputó en el Vicente Calderón.

Para desgracia de la afición albiazul, los de Luis Enrique consiguieron llevarse el gato al agua con un 3-1 que dejó al Alavés sin su primer título. Aunque Theo consiguió replicar el 1-0 de Messi, los goles de Neymar y Paco Alcácer a dos minutos del descanso dejaron out a un equipo que se ganó el respeto de todo el mundo por su entrega, y que catapultó a muchos de sus jugadores en el mercado.
Con la resaca de una final vivida, la marcha de media plantilla y de su entrenador, el equipo perdió el rumbo durante los primeros meses de la siguiente temporada, la 2017/18. Ni Zubedía, ni Javier Antonio Cabello ni De Biasi consiguieron dar con la tecla para salvar los muebles de un año que parecía abocado al fracaso. Sin embargo, con la llegada de Abelardo en la jornada 14, el equipo comenzó a ganar partidos, hasta el punto de salir del pozo, e incluso afrontar el tramo final con los deberes hechos, terminándolo en la decimocuarta plaza con 47 puntos.

La 2018/19 fue la primera, y también última, en la que el Pitu tuvo a su disposición a la plantilla que quiso desde el principio. Con todo esto, el gijonés reforzó su 1-4-4-2 agerrido, caracterizado por un estilo de juego práctico y defensivo que daba muy pocas opciones al rival, convirtió a Mendizorroza en un lugar casi inexpugnable.
Gracias a ello, el equipo trazó unos dos primeros tercios de campaña de ensueño, ocupando prácticamente durante toda la campaña el cuarto puesto que les daba plaza para la Champions League.

Sin embargo, los cantos de sirena que llegaron anunciando la marcha de Abelardo al término de la competición, sumados a la marcha de Ibai Gómez en el mercado invernal, generaron un ambiente de lo más turbio que acabó con la caída del equipo, obteniendo serios problemas por siquiera puntuar, hasta el punto de perder incluso la séptima posición.
Para esta última temporada que atraviesa su ecuador, el escogido para la posición que dejó vacante Abelardo fue Asier Garitano. El ex-entrenador del Leganés y Real Sociedad, lejos de los números de su predecesor, no ha conseguido dar consistencia a un equipo que ha perdido su esencia defensiva, y se sobrevive gracias al buen momento de sus goleadores Lucas Pérez y Joselu. Con 19 puntos y a falta de una fecha terminar la primera vuelta, son muchos los que piden la cabeza de Garitano.
Sin embargo, aprovechando este repaso a la década, el análisis del antes y después del Alavés resulta conmovedor en el mejor sentido. Un equipo que comenzó el 2010 realmente mal en Segunda División B, diez años después parece que vivirá la misma situación, solo que dos categorías por encima, y pidiéndole aún más a un equipo que pasó del barro de campos se tercer nivel a rozar desde un título hasta competiciones europeas.
El once de la década


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