Los problemas que esta temporada está teniendo el Wolves, se deben principalmente a la reducida plantilla con la que cuentan.
Esta temporada, la plantilla (por lo menos con los que cuenta Nuno) es la siguiente: Rui Patricio, Ruddy/ Doherty, Bennett, Vallejo, Coady, Boly, Jonny/ Neves, Dendoncker, Moutinho, Saïss/ Cutrone, Raúl Jiménez, Adama, Diogo Jota.
Esta plantilla, de 16 jugadores, es un grave problema, teniendo en cuenta que el equipo disputa las tres competiciones, y a diferencia de otros, comenzó la temporada en julio (por las previas de Europa League). También hay que sumar que 4 jugadores del equipo son portugueses, y Portugal disputó este verano la Nations Cup. Por tanto, un cuarto del equipo llega sin vacaciones, con el desgaste acumulado desde la temporada pasada.
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Las razones para pensar que la mala racha se debe a esto son simples. Cuando el equipo ha tenido un pequeño parón, un descanso (un partido a la semana, por ejemplo), ha sido mejor, ya no solo en resultados, sino en actitud (cómo se comportaban los jugadores dentro del campo) y aptitud (cómo rendían en general).
¿Pero realmente han aprovechado este pasado mercado de fichajes?
La razón de que un equipo de élite tenga una plantilla tan corta a pesar de tener un buen presupuesto se nota a simple vista, y es que, este ha sido el mercado del Wolves:

Han adquirido, por 27,5 millones de euros a Bruno Jordáo y Pedro Neto procedentes de la Lazio, aunque están jugando con el filial. Han comprado por 18 millones a Patrick Cutrone, del Milán y, han gastado 48 millones en total en las opciones de compra de Dendoncker y Raúl Jiménez.
Mientras que, del equipo, han salido Leo Bonatini por 3 millones de euros y Helder Costa e Ivan Cavaleiro se han ido cedidos a Championship. 3 jugadores que, en la rotación eran pieza importante, y, podrían haber dejado algo de dinero en las arcas del club.

Sin duda, estos factores han disminuido el nivel del conjunto inglés, que no da con la tecla que, la temporada anterior, ocupaba todo el piano que representaba el equipo.
Sin duda, una solución sería apostar por comprar jugadores en invierno, que complementen los canteranos que a día de hoy, deberían ser pieza clave en la rotación. Aunque, se desconoce si el club tiene capacidad económica para afrontarlo, «el dinero debe estar en el campo y no en el banco».

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